Soy Ingeniero. Y escribo desde la cuadratura que tenemos todos los ingenieros. Sin embargo, siento, y veo, y por una extraña razón, me importa el diseño. Me gustan las cosas bellas, así de simple. Me gusta la arquitectura, la pintura, la música y el cine, pero lo que más me llama la atención es como se desarrollan las artes estos últimos siglos. Valoro a Mozart, pero no lo siento. En cambio lo que se hace ahora, el diseño de los 1900-2000, es lo que me hace vibrar. Mis favoritos son Niemeyer, Calvino, Polanski, Stockhausen, Aphex twin, Jaime Hayón, Malewich, y Matanza.
Con el que vivo, tiene una fascinación por conocer lo que esta pasando ahora en el diseño, ya sea en editoriales, tendencias o modelos. Es mucha información, pero desde afuera valido interesentes conceptos, originales y rupturistas tendencias, y más que nada, la belleza que se logra cuando se trabaja con pasión.
Aunque no entiendo todo, ni comprendo la extrema fascinación por los zapatos, creo reconocer la belleza cuando la veo. A lo menos, a mis ojos.
Se que la belleza es subjetiva, y por ende el diseño. Pero tengo que confesar que me gusta la innovación de las formas, y por sobre todo la simplicidad del minimalismo.
Soy de profesión Ingeniero Acústico, y mi pareja es Diseñador de Vestuario. Y me ha surgido la necesidad de opinar del diseño (en el ámbito que sea), como un potencial cliente.
Mi idea con este espacio es opinar y criticar (constructivamente) a lo que veo que este pasando en el diseño de vestuario y en lo que me parezca atractivo.
Llámenlo pretencioso o descarado, pero es una simple opinión de quien consume buen diseño, y de quien observa este mundo que se reinventa día a día.
Escultura en porcelana: The Lover I, Jaime Hayon
Rotes Quadrat Auf Schwarz, Kasimir Malevich
